miércoles, 28 de noviembre de 2007

BEBO Y BRINDO...

Cartita en miércoles....

"Hola, Fer:

Cuando te conocí en septiembre pasado dijiste algo sobre el consumo del alcohol que me dejó muy intrigado. Dijiste que tu tío tomaba mucho cuando eras niña y que desde entonces no soportas a los borrachos.

No puedo imaginar el grado de alcoholismo que alcanzaba tu tío pero el alcohol no es tan malo. Soy gerente de una empresa de servicios turísticos y por la responsabilidad que tengo muchos días de la semana inicio labores a las 7:00 a.m. y termino después de media noche. En ocasiones llegan a pasar hasta seis semanas sin que pueda disponer de un día de descanso. Por ésto siempre que tengo oportunidad me gusta ir a algún bar con los compañeros y tomar cervezas. ¿Qué pero le pones a un tarro de tu cerveza favorita bien helada?... También soy muy buen amigo del tequila. Créeme que si no fuera por esos momentos yo "tronaría como ejote" (así decía la carta, ¿eh?)...

No sé decirte cuántas cervezas puedo tomar, pero te aseguro que no me ves cayéndome por las banquetas. Me han dicho que si no fuera porque el aliento a alcohol me delata, nadie adivina que me tomé unas cuantas. Con el tequila sí te confieso que debo irme con más cuidado.

En resúmen, creo que es más tu mal recuerdo por ese tío que lo que es real respecto al alcohol. Es más, no me digas que tú no tomas... Y por otro lado me pregunto, ¿yo no tendría oportunidad contigo si dices que aborreces el alcohol?"...



Firma:

E. Tílico



Querido E. Tílico:

Ayyyy éste tema.... A ver, a ver... ¿por dónde empiezo?.... Mmmmm, bueno, empiezo preguntándote ¿estás invitándome a salir?.... Je, je, je... Ok, pues, no, ya.

Respecto a si tomo te diré que ¡¡me encantan las micheladas!!!, y me fascina el vino blanco bien frío con algunas comidas, y de vez en cuando me deleito de esos vinos afrutados. Es decir, que sí he disfrutado de bebidas que contienen alcohol. Mmmm... por otro lado te cuento que no me gusta cómo me siento después de tomar alcohol. No me gusta nada. Pero bueno, veámoslo desde el punto de vista de los otros, y no del mío.
Estoy totalmente de acuerdo en que el alcohol "despierta" emociones, por momentos saca nuestro otro yo. Como lo dice el poema (desconozco el autor, perdón):

¡Sí, señor!, ¡sí, señor!:
el vino puede sacar
lo que el hombre se calla...

Bajo el influjo del alcohol, el tímido camina con arrojo, se atreve. El taciturno es más desenvuelto; el callado diserta, opina y participa; la poco agraciada se siente atractiva y se atreve a coquetear. Definitivamente podemos volvernos otros después de unas cuantas copas, y eso puede que favorezca a muchos pero.... ¿que pasa cuando atravesamos el límite, cuando imperceptiblemente traspasamos la frontera?....

Estoy muy consciente de que tomar puede ser relajante, nada que discutir sobre eso. Respeto mucho y no tengo absolutamente nada que decir (ni soy quien para hacerlo) a quienes gustan de tomarse sus "cervecitas" en cuanto tienen oportunidad. De hecho, creo que alguien que trabaja el número de horas y en la forma en que tú lo haces, necesita algún escape a la tensión.

Mi tío era un caso difícil de tolerar para mi. Digo "era" porque tras su diabétes diagnosticada hace unos diez años, ha dejado de tomar para siempre. Pero de niña, sólo veía a mi tía discutir con él, lo veía quedarse tirado en medio del patio que compartían las tres casas que habitábamos. Y luego el aliento a alcohol, me parecía tan desagradable. Cuando bebía, hablaba inglés "marciano" conmigo, pues solo podrían entenderlo visitantes de Marte, creía yo. Otras veces me llamaba y me pedía cariñosamente que le rascara la espalda, y siendo yo su consentida, mi mamá me pedía que fuera y en cuanto sentía mis manos sobre su enorme espalda se quedaba dormido y yo escuchando sus ronquidos tipo motocicleta andando; ¡ahhhhh!, pero que no me atreviera yo a dejar de "rascarlo" porque lo sentía de inmediato y me rogaba otra vez que siguiera en mi labor. Eso, afortunadamente, es pasado.

Insisto, no tengo nada en contra del alcohol, ni de quien lo consume. Eso sí, me desagrada muchísimo tener que tolerar a alguien alcoholizado, ¿porqué?: cero coherencia en la conversación, se vuelven todos necedad, punto y aparte de las reacciones secundarias (¡guácala!) que les produce a algunos tomar en exceso. (Algo como esto):




Mis amigas toman tequila cuando salimos, mis amigos toman cerveza, los tíos y tías: cervezas también, y toooodos se vuelven mas... dicharacheros, deshinibidos y hasta bailadores después de tomar. Si ese "elixir de los dioses" (de los dioses paganos, será...) no estuviera a mano, de venta en los antros, bares, restaurantes, supers doble oo doble xx y hasta en tienditas de la esquina seria algo prohibido, quizás no persistiría un ambiente de algarabía en fiestas y reuniones, ¿no crees?... ni qué decir de las buenas ganancias que ha dejado a lo largo de toooodos éstos años la industria de la cebada, el agave y demás. Fuera de ésto, nada nuevo bajo el sol.

En lo personal, no siento la necesidad de tomar por ningún motivo, salvo por la forma en la que disfruto el sabor de la sal y el limón con cerveza helada, o lo refrescante y delicioso que puede ser un buen vino blanco bien frío. Había una canción que decía "yo soy alegre por naturaleza, no quiero ron para bailar en la mesa"...

Con medida, todo tiene luz verde... ¿ustedes, que piensan?... ¡Ahhhh!... ahora sí les estoy preguntando, así que por favor, cuéntenme sus impresiones. Mientras tanto, ¡SALUD!

Besito.

Fer.

1 comentario:

Pabloha dijo...

Bueno. Tienes un problema con el alcohol. :)